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El ruido: una epidemia que provoca daños incalculables

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Por Darwin Feliz Matos

Las fiestas callejeras o “teteos” que se viralizaron durante la fase más aguda de la pandemia de la COVID-19, continúan siendo el dolor de cabeza en nuestros barrios, en franco desafío a las autoridades irrespetando horarios, causando violencia, intranquilidad y desasosiego en las familias.

Un elevado número de ciudadanos en República Dominicana desconoce qué es la contaminación acústica, es por ello que por ignorancia dañan al medioambiente con ruidos altisonantes que terminan teniendo repercusiones negativas para la salud auditiva y psicológica de los ciudadanos.

Se conoce como “ruido”, a la contaminación acústica presente en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea la fuente o emisor acústico que los origine, que implique molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente.

Los especialistas de la salud explican que la contaminación acústica puede causar efectos psicopatológicos y psicológicos como dilatación de las pupilas, dolor de cabeza, aumento de la presión arterial y taquicardia, insomnio, fatiga, estrés, depresión y ansiedad, aislamiento social, irritabilidad o agresividad, histeria y neurosis.

Se trata de un problema que causa cada año la muerte prematura de cientos de personas en todo el país.

En muchos de los sectores populares del gran Santo Domingo la vida nocturna se ha mantenido pese a que violan las leyes, pues se acostumbraron a la pandemia y a los denominados “teteos” que se popularizaron durante ese periodo, lo que representa una aberración no sólo por los componentes de violencia e irrespeto a las normas, sino porque irrumpen contra la paz en los barrios en que se producen.

Música a alto volumen, ladridos de perros, sierras eléctricas, alarmas de vehículos, actividades religiosas en la calle con volumen elevado, el ruido incesante del tráfico automovilístico, las guagüitas plataneras, motoristas mofles sin silenciadores, cualquiera de estos sonidos nos puede poner los nervios de punta, sobre todo si estamos sometidos a ellos sin cesar durante horas, días o semanas.

Tanto el ruido, como el estrés relacionado con este, se han emparentado con problemas de salud como la pérdida del sentido del oído, trastornos del sueño, cognición disminuida, alta presión arterial, enfermedades cardíacas y enfermedades del metabolismo como la diabetes, acelerando así la muerte a quienes lo padecen.

Recuerdo con nostalgia el amplio y peligroso trabajo desarrollado por la fiscal, Raquel Cruz,  quien desplegó una ofensiva contra la contaminación sónica y máquinas tragamonedas instaladas en colmados en abierto desafío a la ley en algunos barrios, lo que le llevó a ganar el respeto y la admiración de la gente decente de Santo Domingo Este.

Raquel Cruz fue la procuradora fiscal de la Provincia Santo Domingo a cargo de la unidad que luchó contra la contaminación sónica y las máquinas tragamonedas en colmados, cosa que quedó en el pasado tras su destitución.

Cruz adecentó y evitó que los «colmadones» contaminaran el medio ambiente con elevada música y escándalos por doquier. Su gestión se caracterizó por su fácil contacto, debido a que el sistema de denuncias era desburocratizado, las quejas entraban por cualquier vía, sin mucha formalidad y eran atendidas a la mayor brevedad. Ahora no hay a quién llamar.

Lamentablemente esto cambió, vemos «colmadones» en los barrios con ruido insoportable, vehículos cargados de bocinas en competencia con otros, para ver cuál suena más alto, sin importar cuánto daño causan a la salud de los vecinos.

Las autoridades de Medio Ambiente y la Policía Nacional deben empoderarse y desarrollar jornadas preventivas y ejecutorias que contribuyan a la paz de los ciudadanos en los barrios, que debido a la contaminación sónica lacera la salud de estos y acorta su vida.

De igual forma,  los legisladores deben buscar reformar la Ley 287-04 y establecer nuevas regulaciones y sanciones para los infractores de esta importante ley, para así garantizar prevenir la salud de los ciudadanos. 

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Revista digital educativa, orientada a promover hábitos que contribuyan a mejorar el desarrollo y la calidad de vida de las personas.