martes, enero 13, 2026
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Envejecimiento digital: la luz azul emerge como el nuevo enemigo silencioso de la piel

Agencia EFE

La farmacéutica y directora de I+D+i de HD Cosmetic Efficiency, Regina Pallás, advierte que el llamado envejecimiento digital se ha convertido en una prioridad inmediata para la investigación cosmética y en uno de los grandes ejes de la belleza del futuro.

Este fenómeno describe el conjunto de alteraciones cutáneas provocadas por la exposición prolongada a la luz azul —o radiación HEV— emitida por pantallas de teléfonos móviles, ordenadores y tabletas, así como por la llamada contaminación digital asociada al estilo de vida tecnológico.

Según explica la experta, la radiación HEV tiene una capacidad de penetración superior a la UVB y desencadena una cascada de efectos perjudiciales en la piel, entre ellos estrés oxidativo, inflamación y el deterioro de fibras esenciales como el colágeno y la elastina. Sus consecuencias se manifiestan de forma progresiva en manchas, pérdida de luminosidad, tono apagado y signos visibles de fatiga.

Aunque el envejecimiento digital comenzó a estudiarse hace algunos años, Pallás sitúa un punto de inflexión claro entre 2017 y 2018, intensificado tras la pandemia.

“Las largas jornadas frente a pantallas durante el confinamiento aceleraron su reconocimiento científico y posicionaron la luz azul como un factor externo de impacto comparable al daño de la radiación ultravioleta tradicional”, señala.

La especialista aclara que no existe una edad específica a partir de la cual comienza este proceso; el factor determinante es el número de horas de exposición diaria. Sin embargo, los primeros signos aparecen cada vez más temprano.

“Actualmente pueden observarse a partir de los 20 a 25 años, especialmente en pieles deshidratadas o con tendencia a la pigmentación que pasan muchas horas frente a dispositivos electrónicos”, afirma.

Las generaciones que han crecido inmersas en el uso constante de pantallas se convierten así en las primeras en experimentar un envejecimiento cutáneo directamente condicionado por los hábitos digitales, un reto creciente para la dermatología y la cosmética contemporánea.

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